La revista Ping Pong como un mapa inconcluso de la poesía latinoamericana

La revista Ping Pong como un mapa inconcluso de la poesía latinoamericana

El 31 de agosto del 2012, en uno de los salones del centro Cultural de Espa√Īa de Santo Domingo, Giselle Rodr√≠guez y yo, presentamos un proyecto con el que concluir√≠amos nuestro trabajo de editores de la revista digital Ping Pong. Ya hab√≠an pasado m√°s de seis a√Īos desde que publicamos el primer n√ļmero. Del 2006 al 2012 hab√≠amos publicado a cientos de poetas, escrito rese√Īas de poemarios, difundido y traducido autores y textos de diversas lenguas, entrevistado a un mont√≥n de escritores y formado parte en discusiones relacionadas con la poes√≠a. No s√≥lo hab√≠amos publicado art√≠culos tan valiosos como ese muestrario realizado por Lilian Fern√°ndez Hall sobre la poes√≠a contempor√°nea sueca, tan pol√©micos como la respuesta de Javier Moreno al debate sobre la post poes√≠a espa√Īola o tan extensos y brillantes como la traducci√≥n de ‚ÄúLa poes√≠a como arte insurgente‚ÄĚ de Lawrence Ferlinghetti realizada por Pa√ļl Alvarez ‚Äďque impresion√≥ en demas√≠a al punto que se le cedi√≥ a la revista colombiana El Malpensante‚Äď , sino que tambi√©n convocamos cursos, dictamos conferencias y realizamos una serie de proyectos con los que intent√°bamos presentar la poes√≠a desde otro enfoque. As√≠ que esa noche pon√≠amos punto final a esa experiencia editorial literaria que se hab√≠a alargado por seis a√Īos.

Todo empez√≥ con mi inter√©s en sacar un fanzine de poes√≠a dominicana, estrategia que fue descartada por cuestiones de difusi√≥n y de presupuesto. Giselle Rodr√≠guez Cid hab√≠a tenido experiencia en una revista literaria virtual y se dio cuenta de la potencialidad que Internet ofrec√≠a. No es que odi√°ramos las revistas impresas y quisi√©ramos hacerle un favor al medio ambiente. No es que crey√©ramos en las pantallas, en los avances tecnol√≥gicos y en que la literatura debe adaptarse a estos. No, nada por el estilo; es que sencillamente nos resultaba lo m√°s pr√°ctico. Con esto en mente, hicimos un dise√Īo atractivo y sacamos el primer n√ļmero. Para esa ocasi√≥n publicamos exclusivamente autores dominicanos. Sin embargo, para el segundo n√ļmero, fuimos un poco m√°s ambiciosos y procedimos a publicar autores que no eran dominicanos. La respuesta fue tan positiva, sobre todo en el exterior, que en adelante nos dedicamos a conquistar a los distintos pa√≠ses de latinoam√©rica, de modo que pudi√©ramos conocer y al mismo tiempo divulgar esa poes√≠a por estos predios. Del tercero en adelante, empezamos a preparar n√ļmeros dedicados a diferentes pa√≠ses donde adem√°s de la poes√≠a joven y contempor√°nea, public√°bamos art√≠culos y reportajes que de alguna manera pintaran el panorama po√©tico actual. Empezamos con Costa Rica donde seleccionamos varios poetas y entrevistamos a Luis Chaves, quien ofreci√≥ un revelador an√°lisis del movimiento po√©tico en su tierra. Mantuvimos la estrategia e hicimos lo mismo con la poes√≠a chilena donde nos asisti√≥ el poeta Ra√ļl Hern√°nez. Tuvimos el apoyo en Per√ļ de la poeta Denise Farf√°n, en El Salvador de la poeta Krisma Manc√≠a y en Argentina de Juan Pablo Bertazza.

En principio, public√°bamos a los poetas j√≥venes latinoamericanos que conoc√≠an nuestros contactos, ‚Äďincluso algunos que su carrera literaria dur√≥ mucho menos que la revista‚Äď, pero con el tiempo nos √≠bamos acercando a los poetas m√°s fascinantes de cada pa√≠s. Tanto fuimos indagando que terminamos embarc√°ndonos en un proyecto m√°s ambicioso y sistem√°tico del que apenas logramos vislumbrar ciertas posibilidades y que consist√≠a en que los autores, agrupados en cada pa√≠s, llenaran un cuestionario sobre su arte po√©tica, acompa√Īado de sus poemas. Apenas logramos hacerlo de tres pa√≠ses: Espa√Īa, Rep√ļblica Dominicana y M√©xico. La intenci√≥n era pedirle a los poetas que nos enviaran tres poemas, una biograf√≠a, una foto y que contestaran un cuestionario que dise√Īamos a nuestro gusto. Para la convocatoria escribimos: ‚ÄúCon Presencias reales ‚Äďnombre tomado de un libro de George Steiner‚Äď no pretendemos ni nos interesa agrupar los poetas de cada pa√≠s. Al contrario, Presencias Reales lo que intenta es mostrar individualidades y organizarlas ‚Äďpor razones pr√°cticas‚Äď a partir de nacionalidades. Por supuesto, en cada pa√≠s la muestra estar√° limitada por los contactos que podamos establecer con poetas, cr√≠ticos, intelectuales y lectores de poes√≠a.‚ÄĚ

El dise√Īo del cuestionario estaba estructurado de modo tal que con los datos se pudieran apreciar las tendencias que estaba tomando la poes√≠a contempor√°nea hispanoamericana. A los autores se les preguntaba sobre sus influencias, sobre sus inicios en la literatura y sobre la poes√≠a que les interesaba. Las respuestas resultaron provechosas para los interesados en comprender el estado po√©tico actual y para uno que otro acad√©mico que se encontraba estudiando el fen√≥nemo.

Sin embargo, de lo que nos percatamos fue que seguir asumiendo un proyecto como ‚ÄúPresencias Reales‚ÄĚ costaba no s√≥lo tiempo, sino tambi√©n dinero y mucho esfuerzo, cosas que Giselle Rodr√≠guez y yo no ten√≠amos para invertir en esas b√ļsquedas. Irremediablemente, hab√≠a llegado el momento de dejar la revista y darle la oportunidad a otros de asumir esos retos.

Volvamos a esa noche de agosto del a√Īo pasado. El proyecto a que me refer√≠a se titulaba ‚ÄúConfluencia: poetas por webcam‚ÄĚ y con este pretend√≠amos ofrecer una antolog√≠a audiovisual de poes√≠a latinoamericana. Tras presentar esos cuestionarios que indagaban en los autores, ahora quer√≠amos verlos y hacer su presencia cada vez m√°s real. Pensando en esto, en vez de convocar de la manera tradicional, pidiendo el env√≠o de poemas y una bibliograf√≠a, en esta ocasi√≥n le pedimos a poetas de distintos pa√≠ses de latinoam√©rica que enviaran un video realizado en una webcam donde leyeran un poema suyo. Como siempre se da en estos casos, la inclusi√≥n en la antolog√≠a, dependi√≥ en gran parte de la respuesta del poeta seleccionado. Inmediatamente se cumpli√≥ la fecha l√≠mite, editamos los videos y los preparamos para presentarlos, como si se tratase de video arte, durante todo un mes en el Centro Cultural de Espa√Īa de Santo Domingo. Posteriormente el video se colg√≥ en youtube, en la p√°gina de la revista Ping Pong y ha seguido circulando por las redes sociales.

Adem√°s de dar a conocer a esos autores, quer√≠amos resaltar el aspecto itinerante del proyecto, lo que se puede notar en el video cada vez que termina un poeta y empieza otro y se lee el nombre del autor, el t√≠tulo del poema y la ciudad desde donde lee. A diferencia de una antolog√≠a impresa, los espectadores pod√≠an interactuar con los poetas y conocer su rostro, sus expresiones, la forma en que recitaban sus poemas y el castellano propio de su regi√≥n. So√Ī√°bamos con que los espectadores escucharan poemas que les impresionaran, que les marcaran, que les hablaran directamente y que bajo ninguna circunstancia los dejaran indiferentes. En ese sentido, quer√≠amos que memorizaran los nombres de los autores que les llamaran m√°s la atenci√≥n y que los buscaran en Internet, que compraran sus libros en las librer√≠as o los sacaran de las bibliotecas. Aunque, si se daba el caso de que un espectador, se plantara conmovido durante los cuarenta y tantos minutos que dura el video y luego se marchase, olvid√°ndose del nombre de todos los poetas, con esa atenci√≥n dedicada a nuestro proyecto bastar√≠a para hacernos sentir satisfechos y agraciados. En √ļltima instancia, nuestro objetivo no s√≥lo era convertir a un espectador en un lector de Poes√≠a contempor√°nea latinoamericana, sino tambi√©n conmoverlo.